¡¡¡LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA HUMANOS DERECHOS!!!

Aclaración:

El presente testimonio se presenta a los lectores como una crónica. Por este motivo, se debe leer de atrás (el principio) hacia adelante (desarrollo y final); en otras palabras, de lo más viejo a lo más reciente. En cualquier caso y dadas las circunstancias, de no disponer de mucho tiempo, me tomé la molestia de etiquetar algunos hechos o personajes para entrar en contexto. Dicho todo esto, a iluminarse con la verdad de mi testimonio.

1 abr. 2011

Carta de Killer a la Cúpula del E.C.N.


Estimados miembros del E.C.N.:

Ante todo, creo menester presentarme a mí mismo: mi nombre es Daniel Killer, tengo 27 años y soy hijo del taxista Osvaldo Ardiles, quien conoció en un viaje a uno de vuestros cuadros político-militares. He hecho esta breve presentación para que sepan que quien les escribe esta carta es un hombre de confianza, pueden corroborarlo a partir de los testimonios de  sus militantes.
Desde ya, debo anticipar que mi objetivo no es unirme a lasa filas del E.C.N., sino informarles de la aparición reciente de una nueva organización de carácter contrarrevolucionario conocida como Vecinos. Yo, que me siento en contra de todos esos inmigrantes ilegales que no comprenden la cultura hegemónica –y hasta diría totalizante-  occidental y cristiana que defiende el santo derecho natural de la propiedad privada e irrumpen en espacios que son de todos a hacerlos propios, me había sentido desolado y perdido hasta que decidí, junto a algunos compañeros del barrio que experimentaban lo mismo, actuar.
Nuestra primera acción militar fue una muestra de patriotismo que será recordada por generaciones. Logramos irrumpir en aquel espacio de todos a través del fuego de las armas y secuestramos a unos niños bolivianos para condicionar la salida diplomática de los negros de mierda que, con total impunidad, ocupaban aquel espacio público. Sin embargo, luego nos hubimos arrepentido, pues comprendimos que aquellos vástagos no eran más que una pequeña camada de niños que podría con total facilidad ser reemplazada cuando las bolivianas escupieran otra nueva generación de delincuentes y asesinos.
No tuvimos opción, el miedo nos cercenaba las pasiones, mas no la razón. Nuestra voluntad nos guío a quemar vivos a aquellos niños y, de esa manera, evitar la barbarie a futuro. Claro que resulta imposible universalizar la quema de niños bolivianos, pues no gozamos del poder adquisitivo para comprar tanto combustible – comprenderán que nuestra militancia es toda a pulmón-;  además, resultaría una provocación a Dios el llenar el cielo de tanto humo y hediondez.  Por lo tanto, el accionar de Vecinos, por más que sea patriótico y luche contra la inmigración descontrolada, como lo hubo hecho el heroico mártir Ramón Falcón, se reduce a un área geográfica limitada. La más famosa acción de Vecinos, como ya lo he dicho en esta misma carta, fue la encarada en el Parque Indoamericano. Además del secuestro y la quema inquisidora de los niños bolivianos, liberamos una jauría de perros asesinos para que devoraran a cuanto boliviano vieran, lanzamos piedras a las embarazadas, fusilamos delincuentes que gritaban “¡Viva la Anarquía, abajo la propiedad privada!”, violamos algunas mujeres para sembrar la semilla de la moral en sus vientres; todas prácticas aprendidas a partir de las lecturas sobre la guerra entre serbios y croatas al comienzo de la maravillosa década de 1990.
De cualquier forma, no deseo que, a partir de la lectura de nuestra carta, ustedes sientan admiración de nosotros. Simplemente hago un pequeño recuento de nuestro accionar para que ustedes conozcan la naturaleza de nuestra organización –desgraciadamente, los medios de comunicación hegemónicos, y también los no hegemónicos, han confundido a los receptores a partir de un manejo maniqueo de la información: Vecinos es una organización que define sus acciones individuales a partir de la puesta en común en una Asamblea Soberana al estilo Jean Jacques Rousseau; y no unos vecinos a los que se les ocurre salir a quemar viva a la gente mala-.
Además de ello, deseamos generar un frente de acciones comunes. Sabemos que ustedes poseen una estructura partidaria mucho mejor organizada que la nuestra y fuentes de financiamiento externas.  A partir de ello, creemos fortuito generar un espacio contrarrevolucionario con el fin de acabar con este gobierno despótico, no representativo de la identidad nacional, hereje, anticristiano, maximalista, libertario, garante del crimen, destructor de los derechos naturales y positivos, asesino de las buenas costumbres, subversivo, ponebombas, montonero, IV internacionalista, peronista, enemigo del Mundo Civilizado, y tantos otros calificativos que le pueden caber a los reverendos hijos de puta que componen el gobierno de la yegua conchuda. Disculpen este exabrupto, pero cada vez que pienso en los ponebombas que manejan los hilos de la nación, una rabia irracional sacude mi espíritu patriótico y abandono mi habitual conducta estoica para parecer uno de los salvajes a los que digo combatir y combato a través de la matanza justificada. Debemos unirnos, mas sin perder nuestra identidad política. Es por ello que ofrecemos la alternativa de homogeneidad militar. La unión de las fuerzas paramilitares contrarrevolucionarias es la única capaz de destruir las bases corruptas de la sociedad. Sólo a través de la cacería de los jóvenes fanáticos subversivos kirchneristas que abundan en nuestra patria, que nació con todo para ser rica y está sumida en el tercer mundo porque los pobres quieren ser pobres –pues prefieren ser pobres a no ser nada-, podremos darle punto final, de una vez y para siempre,  a los crímenes perpetrados contra las buenas costumbres.
Sólo nos queda eso, la matanza organizada, el terror blanco, el genocidio contra los malignos subversivos. ¿Qué será de nosotros en caso contrario? ¿El miedo y la eterna clandestinidad, hasta que venga un tipo como Aníbal Fernández a nuestros hogares y haga desaparecer a nuestros seres queridos en el baúl de un Chevrolet Corsa? ¿Es eso lo que queremos? ¿No es acaso que luchamos por un destino mejor para la nación toda? ¿Una restitución a los valores verdaderos, al fin último que estábamos providencialmente guiados a cumplir? ¿Cómo conseguiremos retornar a la senda del bien si no es exterminando al mal?
Desde Vecinos dimos un paso hacia donde debemos ir derecho y esperamos que, desde el E.C.N., nos acompañen en esta santa cruzada y odisea contra las fuerzas del comunismo internacional.
Espero su respuesta.

Atte.: Daniel Killer
Militante activo de Vecinos