¡¡¡LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA HUMANOS DERECHOS!!!

Aclaración:

El presente testimonio se presenta a los lectores como una crónica. Por este motivo, se debe leer de atrás (el principio) hacia adelante (desarrollo y final); en otras palabras, de lo más viejo a lo más reciente. En cualquier caso y dadas las circunstancias, de no disponer de mucho tiempo, me tomé la molestia de etiquetar algunos hechos o personajes para entrar en contexto. Dicho todo esto, a iluminarse con la verdad de mi testimonio.

8 mar. 2011

Reflexiones sobre el día de la mujer y una pequeña anécdota de regalo.

A mí que no me vengan con las obreras reprimidas en Chicago haya lejos y hace tiempo. Aquel día no se hizo otra cosa que justicia. Aquellas obreras eran subversivas que querían alterar la estructura productiva – como obreras marxistas y ponebombas que eran – y, quizás más enfermizo y repugnante, el orden moral y cultural de nuestra sociedad occidental y cristiana. Por esos motivos no merecen otra cosa que la difamación y el olvido de la sociedad toda.
Por el contrario al sentido común – lo que no demuestra otra cosa la corrupción moral de la sociedad –, el día en el que aquellas subversivas, prostitutas vendiendo su fuerza de trabajo y no su cuerpo – ¡cómo si eso lo hiciera menos terrible a su pecado! -, fueron reprimidas con justicia por hombres lúcidos es recordado con cierto reproche hacia el sexo dominante. Aquellas díscolas, prostitutas de cuarta, fueron entonces injustamente convertidas en mártires y banderas feministas – corriente filosófica y política contraria a los santos preceptos de la Iglesia y, por lo tanto, subversiva y ponebombas -. ¡Y qué más se puede esperar de un mundo enfermizo donde gobiernan los incapaces lenguaraces y los progresistas! ¡Progresismo! ¡Qué es lo que quieren demostrar! ¡Que su lugar no es la cocina y la cama! ¡Que su rol es otro y su útero está allí por defecto de la naturaleza! ¡Qué acaso no se dan cuenta que la naturaleza es lo más sabio y por ésa razón! ¿O es simple coincidencia que los negros sean más resistentes al trabajo físico? ¿Es acaso también coincidencia, entonces, que las mujeres tengan útero y sean ellas las que mantengan en sus vientres a las generaciones futuras? ¡La naturaleza es sabia, señoras y señoritas! ¡Por eso el hombre es fuerte y la mujer tiene que estar en la casa, para atenderlo y procrear!
¿Qué me vienen con esa farsa del punto G? ¿Qué me vienen con eso del placer? ¡Eso no existe! Los inventos de la sociedad moderna con su voto femenino y la captación del mismo no han hecho otra cosa que alterar la moral de las mujeres. El voto tiene que estar preservado para individuos racionales y no individuos sensibles con una falsa racionalidad. Eso de la complejidad de la mujer es la demostración de lo hondo que ha calado el cáncer subversivo en el Mundo.
¿Por qué otro motivo existe la farsa del punto G? Decirles a las mujeres que son mejores en algo y que los hombres no las entienden. De eso, no me quedan dudas. Pero, en realidad, ¿qué hay para comprender además del funcionamiento biológico y la necesidad de una cocina y una cama matrimonial?
¡Por favor! ¡Los que dicen eso se preocupan demasiado por seres que anteponen la sensibilidad a la racionalidad!
Demos ejemplos de grandes mujeres: Clara Schumann fue una gran pianista; pero tenía detrás a su marido Robert Schumann. ¿Qué habría sido de Clara sin su marido? ¡NADA! ¿Acaso no se dan cuenta, entonces, que no son nada más que instrumentos?

Voy a contar una anécdota sobre el último día de la mujer, allá en 2010:
En aquella ocasión todavía no me encontraba en la clandestinidad y, por lo tanto, convivía felizmente con Claudia Casabianca, mi novia. Ella hubo llegado temprano a mi hogar desde la casa de sus padres en  Pilar y me preguntó:
- ¿Que acaso no me felicitas?
- ¿Por qué? – respondí, escéptico.
- Por el día de la mujer, tonto – dijo ella, sonriente.
- No existe ese día en mi calendario personal – le señalé -. El único día que le dedico a las mujeres es el día de las madres. Vos no sos madre, por lo que no tengo por qué felicitarte.
- Pero está reconocido internacionalmente – me argumentó ella, un tanto consternada.
- ¿Y qué tiene que ver? ¿Por el hecho de ser reconocido por un Mundo subversivo y enfermo debe ser lo correcto? ¿Lo tuyo no es un tanto extremista?
- Bueno…
- Bueno qué. ¿Acaso conoces la historia del día de la mujer? Déjame decirte que no estoy dispuesto a reivindicar a un montón de subversivas ponebombas y ateas sólo para complacer a seres que no tienen alma. Agradece que te acepte en esta casa y vayamos arriba que tengo ganas de hacer el amor.
- Está bien, amor – dijo, un tanto compungida -. ¿Llevo los preservativos?
- ¿No es eso obvio? ¿O acaso tengo cara de querer criar hijos en un mundo enfermo como el que vivimos y padecemos? Vos sabés muy bien que te amo, pero realmente hacés cada pregunta estúpida. Agradecé todos los días tener un útero y un novio comprensivo y de buen apetito sexual y estomacal. Agradécelo todos los días, Claudia. Sin mí, estarías perdida en la tormenta de la confusión y el pecado.
- Pero…
- Pero nada.  Ahora ve hacia la alcoba, desnúdate y espérame. ¡Y más te vale que no intentes complacerte a ti misma como he visto que haz hecho en otras ocasiones! ¡Eso es pecado! ¡Ahora vete!
 Ella, con su hermosa cabeza rubia y rizada agachada, se marchó hacia la habitación y esperó allí, en posición fetal durante una media hora, hasta que yo fuera a saciar mi sed de sexo.

¡Por hombres que no saben tratar a las mujeres como yo es que tenemos una sociedad díscola que vive en constante pecado! ¡“Punto G”!  ¡Basta con esas mentiras! ¡Basta de mujeres en la escena pública! ¡Basta de punto G!

1 comentario:

Sujeto dijo...

Claro, por eso la rama pedófila de la Santa Madre Iglesia prefiere a los varoncitos, para evitar la proliferación de males como los aquí descriptos.
Amén (¿o amen?)
Saludos