¡¡¡LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA HUMANOS DERECHOS!!!

Aclaración:

El presente testimonio se presenta a los lectores como una crónica. Por este motivo, se debe leer de atrás (el principio) hacia adelante (desarrollo y final); en otras palabras, de lo más viejo a lo más reciente. En cualquier caso y dadas las circunstancias, de no disponer de mucho tiempo, me tomé la molestia de etiquetar algunos hechos o personajes para entrar en contexto. Dicho todo esto, a iluminarse con la verdad de mi testimonio.

19 feb. 2011

¿Qué es el E.C.N.?


El Ejército Contrarrevolucionario de la Nación (de ahora en más E.C.N.) es una fuerza paramilitar creada por verdaderos patriotas, defensores de las instituciones de la república, occidentales y cristianos. Se reconoce a sí misma como una fuerza de carácter nacionalista, occidentalista, católica, militarista, antiperonista, conservadora, anticomunista, antisemita, y veladora del orden y la paz para un futuro próspero y agropecuario.
Desde su fundación, en diciembre de 1985, la estructura y formas de participación política del E.C.N. han ido mutando en virtud a los avances y retrocesos de la subversión internacional en los gobiernos de turno. Actualmente, la organización se encuentra en la clandestinidad y sus principales líderes, perseguidos por la justicia vengativa, herética, montonera y ponebombas.


Antecedentes:

Si bien en la actualidad el E.C.N. es la principal fuerza política y militar que vela por los intereses de los argentinos, señalar que sus líderes fueron los precursores de la lucha contrarrevolucionaria implicaría caer en la omisión de personas y hechos que han hecho enorme a la patria y orgullosos a quienes hemos nacido en su suelo. Por este motivo, en el presente informe daremos una breve reseña histórica de los principales personajes, organizaciones y acontecimientos que han contribuido al accionar contrarrevolucionario en nuestro país hasta la creación, en 1985, del E.C.N. :
La Historia contrarrevolucionaria en nuestro país comienza con la represión a la Huelga General de 1901, cuando un  grupo de extranjeros desagradecidos, principalmente italianos, ningunearon a las autoridades del gobierno nacional del General Julio Argentino Roca  y despreciaron las oportunidades de vida y trabajo que se les dio en nuestro país. Los muy negros (voy a referirme a ellos como “negros” en alusión al color del sucio trapo anarquista) salieron a aterrorizar las calles de Buenos Aires y propagar el miedo entre los vecinos. Es por esta razón que las autoridades del virtuoso gobierno conservador ordenaron la inmediata represión de los negros. Poco después, en 1902, es promulgada la reconocida Ley de Residencia, fruto de la pluma del excelentísimo Miguel Cané. Su contenido, para resumirlo de una manera fácil y práctica, señalaba que todo aquel que perturbara la paz y el orden social (los negros) sería inmediatamente deportado a su país de origen por decreto del Poder Ejecutivo Nacional.
Coronel Ramón Falcón
Omitiendo algunos acontecimientos, llegamos al 1º de mayo de 1909 cuando, con motivo del día del trabajador, los negros salieron a la calle a causar caos y aterrorizar a los vecinos. Un hombre que tenía las ideas claras, un verdadero patriota que veía en esos negros todo lo malo en el país, no lo dudó ni un instante y lanzó a la Policía Federal a reprimir y restablecer el orden en la república. Este hombre valeroso no fue otro que el – me pongo de pie - honorable coronel Ramón Falcón (1855-1909), una de las más influyentes figuras de la lucha contrarrevolucionaria en nuestro país y el Mundo. Sin embargo, los negros, que eran vengativos, no olvidaron la violencia con la que, con justicia, los hubo reprimido Falcón y uno de ellos, el salvaje Simón Radowitzky, se lanzó contra él en un terrible atentado en el que nuestro héroe se convirtió en mártir. El atentado de Radowitzky fue muy festejado por todos los negros, mientras que la gente de bien lloró al caído Jefe de la Policía Federal. Hoy en día, trágicamente, sigue habiendo quienes reconocen al negro ruso Radowitzky como un héroe cuando deberían difamarlo por asesino, ponebombas, terrorista, extranjero desagradecido, ateo, y perturbador del orden y la paz. Los valores que representa Radowitzky son aquellos que deben desaparecer de las mentes de los argentinos. Por lo menos, los argentinos de bien reconocemos en este negro todo lo negativo del extranjero.
La represión hacia los libertarios continuó con la sanción de la Ley de Defensa Social, consecuencia de un atentado que se hubo producido en el maravilloso Teatro Colón - ¡los negros no tenían respeto por las formas más sublimes del arte y el espectáculo! -. Ésta ordenaba la expulsión de todos los negros del país, prohibía la existencia de asociaciones negras (con lo cual fueron cerrados los periódicos La Vanguardia y La Protesta) y penaba la apología al delito y el uso de explosivos con condenas que iban desde 6 años de prisión a la pena de muerte. Esta era la ley que necesitábamos que los dirigentes políticos pusieran en vigencia para salvar los valores de la patria argentina. No debíamos tener leyes blandas que favorecieran a los obreros, como sostenían algunos políticos del subversivo Partido Socialista y algunos conservadores. Lo que se necesitaba eran leyes duras, porque con éstas se mantiene el orden y se gobierna con tranquilidad y felicidad.
Sin embargo, no todo continuó siendo tranquilo en nuestra patria y, con los radicales en el poder, se produjo la Semana más feliz de la historia hasta aquel momento (mal llamada por los historietistas contemporáneos Semana Trágica). A pesar de toda la represión efectuada desde el ambiguo gobierno radical de don Hipólito Yrigoyen (aunque, a la hora de reprimir el disturbio social, hay que reconocer que dicha ambigüedad era suplantada por una mano dura), los negros continuaron aterrorizando a los vecinos de Buenos Aires y perturbando el orden establecido. No fue hasta la llegada del Ejército Nacional (bastión de la defensa de la patria), con el General Dellepiane a la cabeza, que el peligro social terminó. Un hecho trascendente de los acontecimientos de 1919 fue la aparición en la escena política de la Liga Patriótica Argentina. Es importante destacar  la aparición la Liga Patriótica Argentina, puesto que es la primera organización de carácter contrarrevolucionario-paramilitar en nuestro país, y la más importante históricamente hasta la aparición del E.C.N.
Manuel Carlés
La Liga Patriótica Argentina, presidida en un primer momento y de manera provisoria por Domecq García y luego de manera definitiva por Miguel Carlés, organizada a nivel nacional, se encargaba de detener las huelgas que se producían en el territorio de la República de manera más efectiva que la policía cómplice y garantista del gobierno radical, preservando de esa manera el orden en la República.
Los negros antes de ser fusilados
En 1921, ocurre un nuevo intento de rebelión libertaria. Los peones negros de la Patagonia quisieron rebelarse ante las autoridades del Gobierno Nacional (por aquellos años la Patagonia era territorio nacional) y contra sus patrones en reclamo de mejoras inauditas y delirantes. No podía ser de otra forma la decisión de las autoridades correspondientes:Se ordenó la represión inmediata de la rebelión libertaria. Uno de los héroes del hecho fue el teniente coronel Héctor Benigno Varela quien, con gran valor y una mente despejada de cualquier duda o piedad ante los negros salvajes, ordenó el fusilamiento de todos los subversivos sin que lo hubiera ordenado el Poder Ejecutivo Nacional. Algunos historietistas contemporáneos han dicho que la decisión de Varela fue propia de un genocida, pero al haber dicho esto no se dieron cuenta del peligro que corría la república. Es por culpa de ellos que hoy en día los subversivos están en el poder. La gente de bien reconoce en la figura de Varela todos los valores positivos  de la lucha contrarrevolucionaria y lamenta la forma en la que la llama de su vida se esfumó en las manos del negro de Wilckens  - ¡quien, para colmo, se autodenominaba un anarquista pacífico! – en enero de 1923.
La situación fue más o menos similar – la única diferencia fue el reemplazo de los anarquistas por los comunistas – hasta la llegada del Tirano y Déspota Juan Domingo Perón al poder en 1946.  Fue así como la subversión y el terrorismo alcanzaron por primera vez el poder y, desde la impunidad del Estado Nacional, consiguieron robarles a los argentinos de bien todo lo que a través del tiempo precedente consiguieron. Es por ese motivo cuando, y fomentado todo por el sistemático ataque a la Iglesia Católica (guía espiritual del pueblo argentino), la Marina Argentina se lanzó en junio de 1955 contra la subversión con el objetivo de asesinar al déspota. Sin embargo, no lo consiguieron. Los terroristas entonces, enviados por su tiránico líder, incendiaron las iglesias de la Capital Federal, propagando el terror y el miedo entre los vecinos. ¡Qué acto más salvaje el de los terroristas! Por fortuna, en pocos meses llegó la gloriosa Revolución Libertadora que puso fin al terrorismo y restableció el orden en la República. Sin embargo, el tirano pudo escaparse de la justicia de los revolucionarios y continuó, desde su exilio, aterrorizando a la sociedad argentina en su conjunto.
El subversivo Cordobazo
Hasta el año 1969, la situación con los subversivos fluctuó entre la represión (principalmente el plan CONINTES) y los acuerdos con los sectores sindicales. Pero en mayo de este año, motivado por la poca popularidad entre los reaccionarios de la figura del excelentísimo presidente General Onganía, estalla el Cordobazo. Las bases obreras, comandadas por los terroristas Agustín Tosco y Raimundo Ongaro, junto con los estudiantes universitarios de la Universidad Nacional de Córdoba, tomaron el Centro de la Ciudad de Córdoba, impidiendo que la policía pueda cumplir su misión de establecer el orden y causando el terror entre los vecinos. Debió intervenir, finalmente, el Ejército para poner fin a la rebelión que se había desatado. Sin embargo, esta manifestación terrorista significó el comienzo del fin del gobierno de Onganía. En 1970, éste iba a llegar cuando un nuevo grupo terrorista – Montoneros - secuestrara y asesinara cruelmente a uno de los más grandes héroes de la patria: el General Pedro Eugenio Aramburu.
Masacrados de Trelew
Comienza así una lucha entre las autoridades del muy legítimo gobierno nacional de la Revolución Argentina contra los terroristas Montoneros y E.R.P. – principalmente -. Uno de los hechos que se destaca de esta guerra sucia fueron los fusilamientos de la cárcel de Trelew; donde las fuerzas del orden exterminaron a quienes habían intentado escapar de sus condenas y no lo lograron. Algunos califican este acontecimiento como algo terrible, argumentando la falta de ética de los represores (por ejemplo, dijeron que es inhumano fusilar a una embarazada), pero por qué hacerles caso a estos historietistas. Después de todo, lo único que han hecho fue respaldar a la subversión internacional.
Con la llegada del peronismo al poder en 1973, luego de que el general Lanusse decidiera abrir nuevamente el juego democrático,  el conflicto entre las fuerzas del orden y los terroristas se acentuó hasta estallar en su máxima expresión con el golpe militar de 1976. Sólo entonces, la patria hizo desaparecer el peligro rojo.
 Sin embargo, y a falta de cualquier injusticia, en 1983 se abre nuevamente el juego democrático y los héroes de la patria son condenados, primero por la opinión pública y luego por la justicia vengativa, por unos supuestos “crímenes de lesa humanidad”. En diciembre de 1985, son condenados los líderes militares de la reorganización nacional y la salvaguarda de la patria en los conocidos “Juicios a las Juntas”.

Fundación del P.O.C.A.-E.C.N.:

Con motivo del juicio a los militares que salvaron la patria, un grupo de valientes jóvenes de Barrio Norte decide tomar cartas en el asunto. Es entonces que se funda el Partido Occidental y Cristiano Argentino (P.O.C.A.). Desde su sede partidaria, lanzan a la calle un manifiesto en donde señalan que “los hombres que le faltaron el respeto a los héroes de la patria serán condenados en el Infierno” puesto que “con motivo del reciente juicio a los líderes del Proceso de Reorganización Nacional, lo único que hacen es sumir a la Nación entera en el escepticismo y el ateísmo. Si condenamos a los líderes espirituales y políticos que nos envió Dios para salvar los valores de la patria, entonces todo el dolor y la sangre derramada por el pueblo argentino no habrá valido nada”. Por este motivo, continúa, “El presidente de la república Dr. Raúl Alfonsín debe ceder a los reclamos del pueblo que clama por el fin de la persecución política y el comienzo de una era gloriosa en la que primen el respeto a las Instituciones del pueblo y la defensa de la soberanía nacional frente al cáncer de la subversión y el comunismo soviético”; concluye el manifiesto señalando que “El pueblo se ha cansado de los gobiernos garantistas. Para gobernar, hay que hacerlo con mano de hierro y leyes que no den lugar a malas interpretaciones. Es por ese motivo, que el Partido Occidental y Cristiano Argentino se pronuncia en contra de las condenas a los líderes espirituales de la república.”.
Como consecuencia de la enorme claridad del manifiesto para expresar el pensamiento político de la gran mayoría, la sede del local es incendiada por un grupo de subversivos, posiblemente miembros del Klan Radical. A partir de aquel momento, sus miembros entran a la clandestinidad y operan desde allí como el cerebro detrás de los levantamientos de los Militares Carapintadas contra el ambiguo y garantista gobierno de Alfonsín y, posteriormente, del gobierno populista de Carlos Ménem.
Sin embargo, cabe destacar, a pesar de sus políticas de claros tintes populistas, la ética gubernamental de Carlos Ménem al liberar a los presos políticos a través de un indulto. A partir de ese momento, los líderes  del P.O.C.A. decidieron salir de la clandestinidad y militar abiertamente por el bien y la salvaguarda de la República.
Todo parecía marchar bien, pero es entonces cuando en 1994 encuentran el cuerpo asesinado del soldado Omar Carrasco y lo usan de excusa  para acabar con el Servicio Militar Obligatorio, desmantelando así uno de los baluartes de la construcción y mantenimiento de la Madre Patria. Me permito, y también a los lectores, dudar de la veracidad del Caso Carrasco. Es claro que los elementos subversivos han asesinado al joven para que luego el gobierno de turno, dirigido por aquel astuto zorro terrorista, hiciera lo que ha hecho.
Omar Carrasco
Tras la desaparición del Servicio Militar Obligatorio, desde el P.O.C.A. se emitió un comunicado titulado Se viene el zurdaje. En éste, se expresaba  el descontento ante “esta medida antiargentina y de claros tintes populistas” por “ir en perjuicio de la defensa de la soberanía nacional y los valores que, desde este espacio, defendemos con subordinación y valor.”. Concluye señalando que “Es imperativo que las autoridades correspondientes tomen conciencia del error en el que están cayendo antes de que el daño sea irreversible”.
Como segunda medida, aunque jamás emitida abiertamente, los miembros más jóvenes e idealistas del partido decidieron formar una fuerza paramilitar para combatir los intentos revolucionarios y combatir contra las prácticas populistas de los gobiernos democráticos a través de la lucha armada. Éste fue el comienzo de la actividad político-militar del E.C.N.
Desde la llegada del kirchnerismo al poder, la actividad de esta fuerza paramilitar se ha acentuado a la par de la persecución y la violencia política que llega desde el mismísimo gobierno. Los miembros del E.C.N. han decidido, por este motivo y preservando su propia seguridad y la de sus seres queridos, entrar a la clandestinidad en abril de 2004. Desde allí y hasta nuestros días, operan militarmente, ocasionando el caos para dar cuenta de la falta de cintura política de los gobiernos montoneros para erradicarlo y restablecer el orden.
Creemos firmemente que la sociedad se cansará de la situación anárquica en la que estamos todos sumidos y tomara las riendas de un movimiento contrarrevolucionario nacional que acabará con la actual dirigencia política y establecerá un nuevo gobierno que haga valer los deseos del pueblo en su conjunto. Ése es el principal objetivo del E.C.N. y, desde este espacio, no dudamos ni por un segundo de la inevitabilidad de nuestra premisa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que manga de hijos putas que son, mal paridos no mencionen a Dios que les queda grande inspirense en Satan que les queda mejor

Alexei dijo...

Anónimo de las 23:46
1) Yo menciono a quien se me da la gana, es mi blog y no tengo por qué quedar bien con nadie; mucho menos con dogmáticos que arbitran la mención de Dios; mucho menos con cobardes que, tras esconderse en el anonimato, atacan el producto literario de uno.
2) Me angustia mucho tu falta de lectura crítica.
3) Yo no soy católico por decisión personal. No comparto la lógica de cierta corporación maligna que se horroriza con la mención herética de Dios en cualquier instancia pero que después esconde abusadores y torturadores entre sus filas. ¿Sabes lo que yo considero? Considero que existe un Dios pues, como bien lo señala Kant, sería muy trágico que no lo hubiese. A ese Dios lo podés llamar como se te cante, pero para mí existe. Y me parece que le hago más honores a ese Dios ayudando a i comunidad y dándole pan a quien no lo tiene, que sólo hablando maravillas en su nombre y exigiendo respeto. No sé qué es lo que vos opinás, pero bajo mi punto de vista es así.
Al fin y al cabo, como bien lo entendió Tolstoi, hay hobres que creyendo que sirven a Dios sirve a los hombres; y otros que, creyendo que sirven a los hombres, sirven a Dios.
Te lo dejo para pensar.

Un abrazo y espero que sigas leyendo.